Para determinar si una llanta de carga ya no es segura, debes realizar inspecciones regulares considerando varios aspectos críticos.
Profundidad de la banda de rodamiento:
La profundidad mínima legal en la mayoría de jurisdicciones es de 1.6 mm, pero para camiones de carga se recomienda reemplazar las llantas cuando alcancen 2-3 mm.
Puedes medirla con un medidor de profundidad o usando una moneda como referencia. Si las barras indicadoras de desgaste están al mismo nivel que la banda de rodamiento, la llanta debe reemplazarse inmediatamente.

Daños visibles en la estructura:
Revisa cuidadosamente si hay cortes profundos que expongan las cuerdas o cinturones de acero, ya que comprometen la integridad estructural. Las grietas en los costados, especialmente si son profundas o múltiples, indican envejecimiento del caucho. Los abultamientos o protuberancias son señal de separación interna y representan un riesgo alto de reventón. Las perforaciones o pinchazos reparados previamente deben estar en buen estado, y si hay múltiples reparaciones o están en el área del costado, la llanta no es segura.
Desgaste irregular:
El desgaste solo en el centro indica sobre inflado crónico, mientras que el desgaste en los bordes sugiere baja presión. Si un lado se desgasta más que el otro, puede haber problemas de alineación o suspensión. El desgaste en forma de copas o festoneado indica problemas mecánicos del vehículo.
Edad de la llanta:
Aunque parezca en buen estado, las llantas tienen una vida útil. Verifica el código DOT en el costado, donde los últimos cuatro dígitos indican semana y año de fabricación. Las llantas de más de 6-7 años deben inspeccionarse con más frecuencia, y generalmente se recomienda reemplazarlas después de 10 años sin importar su apariencia.
Separación de componentes:
Presta atención a cualquier separación entre la banda de rodamiento y la carcasa, o entre las capas internas. La exposición de cuerdas o cables de acero es una señal clara de que debe reemplazarse inmediatamente.

Daños por calor:
Las manchas oscuras o áreas quemadas en el caucho indican sobrecalentamiento. Si la llanta muestra caucho derretido o áreas brillantes excesivas, ha sufrido daño térmico que compromete su resistencia.
Prueba práctica:
Realiza inspecciones visuales antes de cada viaje largo y semanalmente en operación regular. Golpea ligeramente las llantas con un martillo; un sonido hueco puede indicar separación interna. Verifica que no haya objetos incrustados como clavos, tornillos o piedras que puedan causar daño progresivo.
Si encuentras cualquiera de estas condiciones, especialmente abultamientos, cuerdas expuestas o cortes profundos, no operes el vehículo y reemplaza la llanta inmediatamente. La seguridad siempre debe ser la prioridad sobre el costo de reemplazo.


